Lotería!
Con las reglas del sorteo como telón de fondo, en torno al cantor de lotería el concurso es todo oídos; se asiste a una revelación a la cual no tenemos acceso. El pregón de tradición es claro a este respecto: «Carta cantada no se repite». Y en efecto, frente a la ilustración de Tamayo no somos auditorio sino apenas espectadores de un tiempo otro, el del círculo de juego. No obstante, amén de hallarlos también bajo la carpa, estamos más involucrados en la situación que ese par de perros; el hechizo lúdico es familiar a las dos especies mas para nosotros el azar existe y significa, como a la piedra en primer plano es acaso al que en rigor no le damos la espalda.
